El sol ilumina un pequeño torreón almenado del muro que rodea el monasterio de Santa María de Huerta y un banco, creando fuertes contras de luces y sombras.
La composición no está limpia porque no había manera de evitar el ramaje que asoma por la derecha porque quería sacar completa la sombra que proyectaba el banco, esta sombra resulta fundamental en la composición puesto que su final crea una diagonal imaginaria con las almenas del torreón y no se podía cortar; también puede ser que el ramaje compense el hueco que se crearía si no hubiese nada.
Canon 1D+20mm; f/9.0; 1/500; ISO 1000.

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