El sol comenzaba a esconderse por detrás de Nuévalos y sus últimos rayos iluminaban las copas de los tamarices que emergen del agua, al mismo tiempo, la sombra de las laderas y el caserío se reflejaban en las aguas. Aplicando un balance de blancos frío y subiendo los tonos amarillo y magenta en la cámara, conseguí estos contrastes de colores complementarios; cálido y frío, y luces y sombras.
Canon 1D+Sigma 150-600mm; f/9.0; 25s. Filtro neutro, trípode y cable disparador.

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