El
expresionismo fotográfico es una corriente estética que privilegia la
expresión emocional frente a la representación literal. Sus rasgos
característicos incluyen, composiciones dramáticas, uso extremo del claroscuro,
encuadres desequilibrados, desenfoques intencionados, grano evidente, y
procesos técnicos que alteran la textura y el tono de la imagen (revelado
manipulado, sobreimpresiones, quemados, etc.).
Los
escenarios cotidianos se convierten en escenarios personales y la estética
puede rozar lo teatral o lo grotesco cuando el fotógrafo busca provocar una
reacción visceral. En suma, el expresionismo fotográfico subvierte la confianza
en la fotografía como prueba inapelable para mostrarla como medio de invención.
La relación entre pintura y fotografía en el expresionismo es
intensa y recíproca. La pintura expresionista del siglo XX, con su deformación
de la figura, paletas dramáticas y trazos gestuales, ofreció a la fotografía
modelos de cómo traducir la subjetividad.
Esta fotografía está inspirada por la pintura expresionista alemana de principios del siglo XX (Munch, Schmidt-Rottluff, Heckel, Kirchner, …) con sus pinturas de colores saturados y poco acordes con la realidad.
En el procesado he usado la herramienta de “Tono-Saturación” hasta lograr unos colores que provocan en el espectador cierta perturbación, desazón, e incluso rechazo.

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